miércoles

http://www.youtube.com/watch?v=94ZO-E8sHSI&feature=BFa&list=PLd_rkhL3Uqd9dgY650VXsHkje1eDkIg7u

martes

martes.

creo que la gente hace cosas todo el tiempo para los demás. para que el otro lo

vea, para que toda la gente sienta algo al respecto, para mostrarse, para ser

famoso, para "tocar el cielo". hay una gran necesidad de mostrarse. es algo que

no comprendo del todo, no creo que esté mal, pero me parece que si hacemos

algo debemos hacerlo por nosotros. ayer discutí con alguien porque me decía que

no se sentía lleno, que hacía cosas con las que no llegaba a ningun lado, que su

sueño de llegar a lo mas alto ya no existía. y me sentí mal. por el. porque no

comprende que lo que importa es aprovechar ESE momento donde se está

haciendo lo que a uno le gusta. sin que importe si alguien lo va a ver, que va a

pensar el que lo vea y eso. y no dejar de hacer lo que nos gusta solo por el hecho

de pensar que no vamos a llegar a tocar en el estadio mas grande o exponer en el

museo mas importante; sino creo que el pibe que hace un fanzine que leen cien

personas, los amigos que tienen una banda under que nunca llegará a tocar en

river, mi amigo el que pinta exclusivamente por placer sin intenciones de exponer

siquiera en algún lado, yo misma que tengo un cuaderno donde escribo y nunca

mostré no tendríamos sentido. yo lo hago lo hago para mi, por mi, porque me

siento a escribir y descargo mis sentimientos, me siento mejor. o menos peor. no

me interesa si alguien me lee, solo algunas cosas las comparto en mi blog o en

facebook. o me pongo a pintar, cuando tengo las ganas, la necesidad, tapo

cuadros, pinto las paredes de mi casa, los rincones. salgo a pintar, y ya me siento

felíz, tal vez mañana esa pared que estamos pintando hoy en la calle sea tapada,

peguen un cartel encima, otro, otro, sea demolida y construyan un edificio. pero no

me importa, porque nadie me va a borrar jamás la sensación que tuve en ese

momento, lo que disfruté mientras lo hice, el momento en si. y creo que en eso

consiste todo no?



miércoles

estoy muy felíz porque en estos últimos meses conocí mucha gente llena de buenas vibras, eso.

Graffiti


 Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los grafitti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida.

    Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el término grafitti, tan de crítico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.

    Nunca habías corrido peligro porque sabías elegir bien, y en el tiempo que transcurría hasta que llegaban los camiones de limpieza se abría para vos algo como un espacio más limpio donde casi cabía la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo podías ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una rápida composición abstracta en dos colores, un perfil de pájaro o dos figuras enlazadas. Una sola vez escribiste una frase, con tiza negra: A mí también me duele. No duró dos horas, y esta vez la policía en persona la hizo desaparecer. Después solamente seguiste haciendo dibujos.

    Cuando el otro apareció al lado del tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volvía doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la cárcel o algo peor, y ese alguien como si fuera poco era una mujer. Vos mismo no podías probártelo, había algo diferente y mejor que las pruebas más rotundas: un trazo, una predilección por las tizas cálidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te imaginaste por compensación; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la única vez, casi te delataste cuando ella volvió a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de reír, de quedarte ahí delante como si los policías fueran ciegos o idiotas.

    Empezó un tiempo diferente, más sigiloso, más bello y amenazante a la vez. Descuidando tu empleo salías en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que podías recorrer de un solo rápido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la mañana. Fue un tiempo de contradicción insoportable, la decepción de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a alguno de los tuyos y la calle vacía, y la de no encontrar nada y sentir la calle aún más vacía. Una noche viste su primer dibujo solo; lo había hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garage, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era más que nunca ella, el trazo, los colores, pero además sentiste que ese dibujo valía como un pedido o una interrogación, una manera de llamarte. Volviste al alba, después que las patrullas relegaron en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un rápido paisaje con velas y tajamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de líneas al azar, pero ella sabría mirarlo. Esa noche escapaste por poco de una pareja de policías, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que te venía a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.

    Casi en seguida se te ocurrió que ella buscaría una respuesta, que volvería a su dibujo como vos volvías ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor después de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garage, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el café de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendría después de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y venían podía ser ella. Al amanecer del segundo día elegiste un paredón gris y dibujaste un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo café de la esquina podías ver el paredón (ya habían limpiado la puerta del garage y una patrulla volvía y volvía rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplazándote de un sitio a otro, comprando mínimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atención. Ya era noche cerrada cuando oíste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Había un confuso amontonamiento junto al paredón, corriste contra toda sensatez y sólo te ayudó el azar de un auto dando vuelta a la esquina y frenando al ver el carro celular, su bulto te protegió y viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos enguantadas, los puntapiés y los alaridos, la visión entrecortada de unos pantalones azules antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.

    Mucho después (era horrible temblar así, era horrible pensar que eso pasaba por culpa de tu dibujo en el paredón gris) te mezclaste con otras gentes y alcanzaste a ver un esbozo en azul, los trazos de ese naranja que era como su nombre o su boca, ella así en ese dibujo truncado que los policías habían borroneado antes de llevársela; quedaba lo bastante como para comprender que había querido responder a tu triángulo con otra figura, un círculo o acaso un espiral, una forma llena y hermosa, algo como un sí o un siempre o un ahora.

    Lo sabías muy bien, te sobraría tiempo para imaginar los detalles de lo que estaría sucediendo en el cuartel central; en la ciudad todo eso rezumaba poco a poco, la gente estaba al tanto del destino de los prisioneros, y si a veces volvían a ver a uno que otro, hubieran preferido no verlos y que al igual que la mayoría se perdieran en ese silencio que nadie se atrevía a quebrar. Lo sabías de sobra, esa noche la ginebra no te ayudaría más a morderte las manos, a pisotear tizas de colores antes de perderte en la borrachera y en el llanto.

    Sí, pero los días pasaban y ya no sabías vivir de otra manera. Volviste a abandonar tu trabajo para dar vueltas por las calles, mirar fugitivamente las paredes y las puertas donde ella y vos habían dibujado. Todo limpio, todo claro; nada, ni siquiera una flor dibujada por la inocencia de un colegial que roba una tiza en la clase y no resiste el placer de usarla. Tampoco vos pudiste resistir, y un mes después te levantaste al amanecer y volviste a la calle del garage. No había patrullas, las paredes estaban perfectamente limpias; un gato te miró cauteloso desde un portal cuando sacaste las tizas y en el mismo lugar, allí donde ella había dejado su dibujo, llenaste las maderas con un grito verde, una roja llamarada de reconocimiento y de amor, envolviste tu dibujo con un óvalo que era también tu boca y la suya y la esperanza. Los pasos en la esquina te lanzaron a una carrera afelpada, al refugio de una pila de cajones vacíos; un borracho vacilante se acercó canturreando, quiso patear al gato y cayó boca abajo a los pies del dibujo. Te fuiste lentamente, ya seguro, y con el primer sol dormiste como no habías dormido en mucho tiempo.

    Esa misma mañana miraste desde lejos: no lo habían borrado todavía. Volviste al mediodía: casi inconcebiblemente seguía ahí. La agitación en los suburbios (habías escuchado los noticiosos) alejaban a la patrulla de su rutina; al anochecer volviste a verlo como tanta gente lo había visto a lo largo del día. Esperaste hasta las tres de la mañana para regresar, la calle estaba vacía y negra. Desde lejos descubriste otro dibujo, sólo vos podrías haberlo distinguido tan pequeño en lo alto y a la izquierda del tuyo. Te acercaste con algo que era sed y horror al mismo tiempo, viste el óvalo naranja y las manchas violetas de donde parecía saltar una cara tumefacta, un ojo colgando, una boca aplastada a puñetazos. Ya sé, ya sé ¿pero qué otra cosa hubiera podido dibujarte? ¿Qué mensaje hubiera tenido sentido ahora? De alguna manera tenía que decirte adiós y a la vez pedirte que siguieras. Algo tenía que dejarte antes de volverme a mi refugio donde ya no había ningún espejo, solamente un hueco para esconderme hasta el fin en la más completa oscuridad, recordando tantas cosas y a veces, así como había imaginado tu vida, imaginando que hacías otros dibujos, que salías por la noche para hacer otros dibujos.
la larga sombra que ví,
es la de mi pasado.

lunes

no te hagas cargo de esto eh!

golpean la ventana.


no abro, supongo que es el viento.



adentro, la manteca ya derretida me da asco.

las moscas ya dejaron de molestarme.



te miro, y veo como tu figura se va desvaneciendo,

casi tirado sobre la mesa,

igual que la manteca. eso, como si fueras de manteca.



a veces no entiendo tu sonrisa,

no entiendo tus canciones,

no entiendo tus preguntas,

ni tus palabras ni tus silencios.



miro por la ventana.

los árboles, grises, se hacen cada vez mas grandes.

ya casi no veo el cielo, ya casi no pasa la lluvia.

afuera un nene que juega en el barro me mira y se rie.

desaparece, al fin.

solo escucho su risa.

dejó sus juguetes, en el barro.



suspiro, me siento.


nos miramos y esperamos que el techo se nos caiga encima.

fá.

hay cables de colores en el aire..


hay cintas y latas por todas partes..

y hay un olor, ironico,

que no deja ver.

nunca estuve aca, y me asusta

tener el control del asunto, para siempre..



adentro estan tus cartas

con aroma a frutilla..

pero los sobres son dificiles de abrir.

entonces, lo dejo bajo la luna

hasta que se cansan, y se ahogan en el camino.



trate de comprender el horror

y escuche tu voz en el tiempo

masticando hambre, y aullando con torpeza.



desde ahi te busco..

siempre de noche.



te encuentro sentado, solo.

estas custodiado por lobos

que se funden dentro tuyo..

(y ahora no se si son ellos..

o sos vos..)



con el tiempo los colores cambian..

martes

un día


y vino, despues d mucho tiempo
a pedirme disculpas.
me reí en su cara(dura)
le pedí gentilmente que se vaya.
me miró, extrañado.
jaja, pensé, el muy hijo de puta 
pensó que ibaa estar todo bien.


y se quedó parado.
no sejaba de mirarme.
basta le dije, andate por favor.
él me miraba, fijo, mucho.
fijo, fijo, fijofijofijofijofijo...
hasta que empezó a hundirse en el pasto.
cada vez mas.
mientras se hundía
su cuerpo se iba derritiendo
su cara se deformaba,
de a poco
pero seguía mirándome
sus ojos ya deformes
me miraban.


desapareció,


quedó solo una mancha de
andá a saber que parte del cuerpo sería.


suspiré, aliviada.


entré. 


mañana baldeo.

flores secas-

me siento, descosida.


sonidos, frágiles, locos, azules,
rotos.
en la oscuridad.


vientos marinos 
que vuelan sombreros.


antojo de brazos 
(que abrazan, no cualquiera).


no llamaste.


ya tengo hambre
y la heladera vacía,
y afuera llueve,
y,
y,
y me voy a comer el cerebro.


y se hace de noche,
y no sé por qué pero
tengo miedo.
y te espero,
porque las sombras
con vos
se vuelven luces.

miércoles

la habitación doble

es una habitacion que parece de ensueño, una habitacion espiritual ciertamente, donde la atmosfera detenida se tiñe ligeramente de rosado y de azul.
el alma se hunde, en ella, en un baño de pereza, que aroman el pesar y el deseo. es algo crepuscular, azulado y rosado, un sueño voluptuoso que dura los instantes de un eclipse.
los muebles tienen formas alargadas, languidas y postradas. parecerian soñar; se los diria dotados de vida sonambulesca, lo mismo que el vegetal y el mineral. los pañor hablan una lengua ya muerta, al igual que las flores, los cielos y las puestas de sol.
en las paredes ningun horror artistico. con relacion al sueño puro, a la impresion no analizada, el arte bien definido, el arte positivo, es como una blasfemia. aqui todo posee la claridad suficiente y la deliciosa oscuridad de la armonia.
un perfume infinitamente pequeño de la mas selecta exquisitez, con el que se entremezcla el olor de una humedad muy liviana, se expande en esa atmosfera, donde a la mente adormida la mecen sensaciones de invernadero calido.
la muselina llora abundantemente delante de las ventanas y del lecho, y se vierte en cascadas nevosas. en ese lecho esta acostado el idolo, el soberano de los sueños. ¿pero como esta aqui? ¿quien lo ha traido? ¿que poder magico lo ha instalado en ese trono de fantasia y voluptuosidades? ¿que importa? esta presente y yo lo reconozco.
¡son sin duda sus ojos, cuya llama atravieza el crepusculo, los ojos sutiles y terribles que reconozco por su malicia espantosa! atraen, subyugan, devoran la mirada del imprudente que los contempla. yo he escrutado con frecuencia esas estrellas negras que imponen la curiosidad y el pasmo.
¿a que demonio benevolo le debo el estar rodeado de misterio, de silencio, de paz y de perfumes? ¡oh bienaventuranza! lo que llamamos generalmente vida, inclusive en su expansion mas propicia, nada tiene en comun con esa vida suprema que yo conozco ahora y saboreo minuto a minuto, segundo a segundo.
¡pero no! ¡ya no existen minnutos ni segundos! el tiempo se ha esfumado y reina la Eternidad ¡una eternidad de delicias!
pero un golpe terrible y muy pesado ha sonado en la puerta, y, como en los sueños infernales, he creido que recibia un puñetazoo en el estomago.
luego ha entrado un espectro. es un alguacil que viene en nombre de la ley a torturarme; una infame prostituta que acude a quejarse de su misaria y a agregar las trivialidades de su vida a las penas de la mia; o bien el ordenanza de un director de diario que reclama la continuacion del articulo.
la habitacion paradisiaca, el idolo, la soberana de los sueños, la silfide, como el gran Rene la llamaba, toda esa magia ha desaparecido ante el brutal golpe del espectro.

¡que horror! ¡ahora recuerdo, ahora recuerdo! si, ese tugurgio, esa morada del eterno tedio, es la mia. aqui estan los muebles tontos, polvorientos, desportillados; la chimenea sin llamas y sin brasa, ensuciada por los gargajos; las lobregas ventanas en cuyo polvo la lluvia dejo sus surcos; los manuscritos, borroneados o incompletos; el almanaque donde el lapiz ha marcado las fechas mas siniestras.
y ese perfume de otro mundo que me embriagaba ha sido reemplazado por un olor hediondo de tabaco mezclado con el de no se que moho nauseabundo. aqui, ahora se respira la ranciedad de la desolacion.
en esta mundo exiguo, pero lleno de tedio, un solo objeto familiar me sonrie: la redoma de láudano, vieja y terrible amiga, y ¡ay! como todas las amigas fecunda en caricias y traiciones.
¡si, si!el tiempo ha reaparecido; el Tiempo es ahora el soberano; y con el horrible anciano ha vuelto todo su sequito demoniaco de Recuerdos, Pesares, Espasmos y sus Temores, Angustias, Pesadillas, Coleras y Neurosis.
os aseguro que ahora los segundos se acentuan fuerte y solemnemente y que cada uno de ellos, al oscilar del pendulo, me dice: "yo soy la Vida, la implacable, la insoportable Vida".
en esta vida humana solo existe un segundo que tiene la mision de anunciarnos una buena noticia, la buena noticia que nos inspira a todos un temor que no puede explicarse.
¡si! el tiempo reina ahora; ha reanudado su brutal dictadura. y, como si fuera un buey, con su doble agujon me empuja y grita: "arre borrico! ¡suda esclavo! ¡sigue viviendo, coondenado!".



de Paraísos Artificiales-

el río-

Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras.

Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y ajetivos y recuentos. Merecerías a alguien más dotado que yo para que te diera la réplica, entonces se vería alzarse a la pareja perfecta, con el hedor exquisito del hombre y la mujer que se destrozan mirándose en los ojos para asegurarse el aplazamiento más precario, para sobrevivir todavía y volver a empezar y perseguir inagotablemente su verdad de terreno baldío y fondo de cacerola. Pero ya ves, escojo el silencio, enciendo un cigarrillo y te escucho hablar, te escucho quejarte (con razón, pero qué puedo hacerle), o lo que es todavía mejor me voy quedando dormido, arrullado casi por tus imprecaciones previsibles, con los ojos entrecerrados mezclo todavía por un rato las primeras ráfagas de los sueños con tus gestos de camisón rídiculo bajo la luz de la araña que nos regalaron cuando nos casamos, y creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme.

Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, es como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estaría tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de mi lado donde el deseo es posible y hasta reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que este amanecer donde empiezan a rodar los primeros carros y los gallos abominablemente desnudan su horrenda servidumbre. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos.

sed

Cuando querés atravesar una pared los ladrillos caen encima tuyo antes de pasar al otro lado, una revelación no llega porque la busques noche y día, llega en el momento menos indicado, como una polución. Nadie habla de esperar, tarea desgarradora e inocua, simplemente despabilar las antenas, mantener en funcionamiento el radar y más que eso, estar atento a la primera señal, sea algo importante o insignificante ¿acaso te parece poco que desfilen sobre tu cordillera cerebral tantos personajes? ¿por qué aparecen sin aviso como si estuvieran susurrándome? Con el tiempo aprendí a no buscar los motivos, me limité a dárselos. Podía ser que me pellizcara la piel con algún cierre y ese dolor me sugería recordar en como me peleaba con mi hermana por los trozos de banana en las ensaladas de fruta. Podía ser que mientras ordenaba mi ropa veía el sorete que dejó un perro en medio de la rayuela esa misma tarde. ¿Cuál es la conexión? ¿existe conexión? Pueden perorar sobre este asunto en congresos, universidades y laboratorios, pueden comparar formas y explayarse elocuentemente con tesis, estadísticas, experimentos y diagnósticos, pero, cada tanto, aparece un hombre que nunca oyó hablar de todo esto y, sentado a la sombra de una nube descubre un nuevo y profundo lenguaje que va mas allá del gnosticismo, deontología, ontología, gnoseología, epistemología y neurofisiología psicoevolutiva. Estoy resucitando, desde luego. Esos personajes que desfilan entre mí, aparecen como amigos enterados de que ganaste la lotería. Se exponen en mi memoria reclamando más lugar, más luz, más atención. Quizá no tengan nada de maravillosos y sean peores que otros millones de personas, pero por alguna circunstancia aparecen, y no se me ocurre otra cosa que introspeccionarlos desde afuera y a modo de revisionismo histórico. ¿Quiero escribir una novela con personajes trágicos, reciclando seres para crear otros? ¿quiero escribir había una vez un colorín colorado? De ningún modo. No busco conflictos. Ni historias imaginadas. Soy demasiado vago, demasiado orgulloso y fumo demasiada marihuana para reincorporarme y pensar en otra cosa que no sean los hechos de mi vida. La mirada es mía pero el mundo es de todos. Me basta con la vida misma. Con los seres de carne y hueso. Con la epiléptica danza del amor y el dolor. La onda expansiva de los olores y los miedos. La proyección de una existencia sin sustancia ni vitaminas, en busca de un bienestar utópico que escapa de ellos a la velocidad de la luz y los deja penando en penumbras. Debo momificarlos para mi sacrificio, en suma. ¿Y cómo empezar? ¿y cómo seguir? ¿y hacia donde ir? En todas direcciones es la repuesta. Al menos la que yo escogí. Para llegar adonde muere el viento. Donde el polvo se hace roca. A las profundidades donde el mar es negro y transparente. Es una tarea harto difícil. Pocos hombres han llegado y estos mismos, no lo supieron ni lo comprendieron y buscaron más ¡siempre hay mas en algún lado! Nada es único. Ni siquiera Dios soportó ser único y se dividió en tres. Puedo continuar en este ataúd eternamente. Nada me lo impide, pero prefiero andar por el camino de las trampas. El mundo es demasiado grande para quedarse quieto. Las obras son las que expresan la realidad de la cabeza. Lo demás es relleno. Me quedo impávido ante algo incomprensible como el silencio. Pero por dentro grito, aúllo, desespero. Es un estado abstracto que persiste con divinidad. Rincones de puertas selladas. Verdaderos almacenes ocultos tras pasadizos secretos. Infinitos guardados en una mota de polvo suspendida en el aire. Pensamientos invisibles con su música propia como si se tratara de la señal de una radio. Instantes mágicos. Rostros que eternamente dirán lo mismo o mantendrán la misma posición. Siempre removerán piedras en los baldíos que provocó tu demoledora mente. No sé si me entiendo, pero eso sucede en el día de hoy, mires lo que mires. Así estés contemplando como rueda tu cabeza en un charco de sangre. Por eso los enamorados se preguntan todo el tiempo que están pensando. Por eso los animales te miran con desigualdad y los árboles saben que no lo necesitan. Porque la sombra es oscuridad huyendo de la luz. Porque el pasado está ocurriendo en el espacio. Porque sólo se trata de un deja vu que durará toda la vida. .

capítulo 3


"(...) Le habló de todo eso a la Maga, que se había despertado y se acurrucaba contra él maullando soñolienta. La Maga abrió los ojos, se quedó pensando.
-Vos no podrías -dijo-. Vos pensás demasiado antes de hacer nada.
-Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, bobalina.
-Partís del principio -dijo la Maga-. Qué complicado. Vos sos como un testigo, sos el que va al museo y mira los cuadros. Quiero decir que los cuadros están ahí y vos en el museo, cerca y lejos al mismo tiempo. Yo soy un cuadro, Rocamadour es un cuadro. Etienne es un cuadro, esta pieza es un cuadro. Vos creés que estás en esta pieza pero no estás. Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza.
-Esta chica lo dejaría verde a Santo Tomás -dijo Oliveira.
-¿Por qué Santo Tomás? -dijo la Maga-. ¿Ese idiota que quería ver para creer?
-Sí, querida -dijo Oliveira, pensando que en el fondo la Maga había embocado el verdadero santo. Feliz de ella que podía creer sin ver, que formaba cuerpo con la duración, el continuo de la vida. Feliz de ella que estaba dentro de la pieza, que tenía derecho de ciudad en todo lo que tocaba y convivía, pez río abajo, hoja en el árbol, nube en el cielo, imagen en el poema. Pez, hoja, nube, imagen: exactamente eso, a menos que..."

y yo, acá, que no entiendo nada



que no se que me pasa,
me pasa todo y me pasa nada,
me pasa la vida por la cabeza, y me roza el cráneo.
y me aplasta.





(tal vez, lo merezco)

el amante de las flores-

En las montañas de Valkeri
entre los pavo reales que se pavonean
encontré una flor
tan grande como mi cabeza
y cuando me estiré
para olerla

perdí el lóbulo de la oreja
parte de la nariz
un ojo
y la mitad de la cajetilla
de cigarrillos

regresé
al siguiente día
con la intención de cortar
aquella maldita cosa
pero la encontré
tan hermosa
que en cambio
maté un
pavo real.









bukowski- 

deseos de una tarde de otoño.

tengo ganas de salir a nadar en bicicleta, sin rumbo fijo. tengo ganas de pintar un cuadro lleno de colores. tengo ganas de que siempre sea otoño. tengo ganas de que hoy el día sea un poco más frío. tengo ganas de ver muchas películas y leer muchos libros. tengo ganas de tener el tiempo necesario para poder ver muchas películas y leer muchos libros. tengo ganas de escuchar el disco "Is this it" de The Strokes. me recuerda al otoño. e ESE otoño. tengo ganas de tomar helado, de ir a un parque de diversiones, subir al zamba y bajar mareada de felicidad. 
fin-

martes

tienes que perder, no puedes ganar constantemente.-

destruyó su vieja bicicleta un día gris.
llegaba caminando, y pudo ver, a lo lejos
los manteles floreados,
tan mojados,
colgados en la soga;
resistiéndose a volar
o tal vez, dejándose llevar por el viento.


encendió las luces.
en seguida la lluvia desapareció.
se paró en el umbral
y sintió tanta angustia...
las langostas comenzaron a subir
por sus medias rotas
diciéndole: "hoy vas a morir".


por supuesto, era otoño.


se preparó un té,
se sentó frente a la pantalla vacía
y recordó a un viejo amor
al que le había roto el corazón.
siempre había pensdo que todo era tán fácil,
y no.


y ahora se daba cuenta.


el viaje le dió hambre.
y las plumas, todavía estaban mojadas.-

viernes

Basta.-

estoy realmente CANSADA. ojalá puediera irme, bien lejos, no volver, dejar todo  atrás, vida nueva, volar, olvidarme de vos, de las cosas que pasamos juntos.... y no. es imposible. todo; irme, olvidarte...


y me cansa llorar, y sentirme triste, me cansa estar sola, me cansa la gente, me cansa sentirme tan cansada. cansada de vos, de mi, del tiempo.


me voy a gritar un rato y vuelvo-

jueves

No me pidas cosas
ni me lo prometas,
hoy me siento solo
aun en compañía


Estos caramelos
ya no me alimentan
como lo hacían...


Me voy a caminar por ahí,
la noche me entiende más
las nubes me entienden más


Si pudiera erizarte la piel con mi voz
contento lo haría.
Si pudiera abrazarte con mi canción
contento lo haría.


Vamos, cambiemos las cosas de una vez por todas




De una vez…
De una vez…






























coiffeur.-

Fue cuando te fuiste

agarraste tu mochila,
tus bolsos,
tu ropa, tus discos 
y un par de libros.

vivíamos juntos,
y estaba tan sola...


-ahora mi casa no es la casa de los dos-



.....

sin palabras.-

quiero un novio con la voz de LouReed♥

lunes

Coiffeur - Parece

amor-on



Un beso nunca viene mal
Y mas si es en el placard
Despues nos olvidamos
De todo lo que pasó
Podriamos acurrucarnos
Dormir la siesta abrazados
Tomar una merienda
Y andar en bici por Morón
Me siento tan estúpido
No sé, qué es lo que pensás
Yo sé que vos no te animás.
Me duele verte, me encanta verte.


me siento TAN ESTÚPIDA hoy.
sisi, está todo bien. bien la chota.

jueves

llename el alma.-

a veces, no te entiendo.
cuando medís los abrazos en años
las caricias en tiempo.


no te entiendo cuando no me entendés
que no cuento los mimos,
no enumero los besos,
pero necesito muchos.
muchos...


me niego a que la costumbre se apodere de nosotros.


a veces me siento tan vacia,
y reniego de nosotros.
y al final, nunca te quiero perder,
porque me diste tanto...


a veces no nos entendemos,
a veces las cotidianidades nos superan,
las peleas bobas nos pelean,
hasta que nos hartamos.


a veces no te quiero ver mas, pienso,
y despues pienso que eso es mentira,
que mas allá de todo lo que nos une,
mas allá de los años y la costumbre
QUIERO estar con vos.
lo elijo.
te quiero en mi vida.


y a veces se me hace tan difícil,
que quiero patear el tablero.
sobre todo cuando el pasado me envuelve
y no lo hago a propósito, te lo juro que no.
ojala pudiera no pensar, y no acordarme,
y no juzgarte.
pero es tan difícil...


es como poner en una balanza las cosas.
todas pesan mucho.


y aún asi, con todo lo tuyo
que a vece me enoja, que a veces me llena,
sigo todos los días,
hasta siempre
o hasta ese momento que no podamos mas.


no se, lo que pueda pasar,
yo voy a seguir intentando,
porque  te amo,
porque te necesito.


me hiciste amar el otoño,
esos dibujos con mi cara,
rompecabezas, charlas y mates.
siempre con música de fondo.
años haciendo el mismo recorrido,
a la escuela, a tu casa,
a lo de tus amigos.


noches de pelea,
mensajes que prefiero no haber leído nunca-


9 meses,
pintamos la habitación,
yo quería naranja y vos,
te confundiste de pomo.


la niña que nos alegró la vida.
la niña que nos unió para siempre.
tan parecida a vos,
tan parecida a mi.
tan hermosa.


y estoy escribiendo esto sin pensar.
sin para un segundo,
no me importa si tiene sentido,
si es gramaticalmente correcto,
si me faltan tildes.
es como un impulso que me invade,
la necesidad de decirte tantas cosas,
creo que todas que ya dije alguna vez.
creo que cuando lea todo junto va a sonar
un poco bipolar,
capaz que así soy,
capaz que nunca debí abandonar terapia.
capaz que no me doy cuenta, y soy culpable.


a veces me asusta pensar si esto termina.
a veces no quier oconocerte tanto.
a veces, te miro y se que me mentis,
y es tan feo.


una vez, hace mucho me dijiste:
"vas a ver que vos me vas a terminar dejando a mi".
y nos prometimos,
esas cosas de adolescentes,
que íbamos a estar juntos
toda la vida.
y pienso a veces,
lo lindo que sería.


una vez pedí al cielo o a lo que sea
no quererte mas, te lo juro.
y nadie me escuchó por lo visto.


tiene sentido todo esto?!
quiero creer que si-

martes

lo único que quiero es sumergirme con vos.
irme con vos hasta el fondo de las cosas.

(aunque quede cerca, y si queda lejos es mejor)

volver

volví al patio donde había crecido.
nostalgia.
ese mismo patio, ahora casi muerto.
sin muñecos, sin ruidos,
sin color.
MUERTO.


el mismo patio donde jugué,
donde dormí, donde me acosté
a mirar el cielo
(el cielo nunca va a perder el color).


el patio donde crecí,
el patio en el cuál perdí la inocencia.
todavía recuerdo el día
en que mi escasa imaginación
hizo darme cuenta
que ya no era taaan niña.


el patio donde me revelaba,
donde fumaba a escondidas,
y me subía arriba del techo
cuando me enojaba.


donde me senté a leer
los primeros libros, al sol,
y de paso nadie me molestaba.


y ahora...
casi muerto, sin color.


que pasó?
que tristeza, verlo así....


aunque, detrás de las ramas,
y el pasto crecido,
logro ver, un poco escondida,
a la niña que fui alguna vez.-